Tras la medida unilateral del ministro de Energía y hombre de la Shell, Juan José Aranguren, cada petrolera podrá definir los aumentos de sus productos. De esta forma, el Gobierno buscaría despegarse del impacto del nuevo tarifazo de las naftas en pleno proceso electoral.

El Gobierno de Mauricio Macri rompió de manera unilateral el acuerdo que mantenía con el sector petrolero, que apuntaba a proteger a la industria local, y a partir de octubre el precio de los combustibles pasará a estar regidos por el mercado de acuerdo a los precios internacionales del crudo.

El ministro de Energía y ex CEO de la Shell, Juan José Aranguren, envió el viernes la notificación a las empresas del sector, en la que aseguró que “dentro de lo previsto en el acuerdo, un aumento de los precios internacionales (la cotización del Brent superó hoy los 58 dólares) permitiría la liberación de los precios internos y de ese punto en adelante, mantener la paridad con los mismo con un funcionamiento pleno de las reglas del mercado”.

“En el marco de las distintas variables que intervienen en el mercado hemos observado que con fecha del 13 de septiembre de 2017, se ha satisfecho la condición enunciada por el punto 9 del acuerdo. En consecuencia, los compromisos asumidos en el acuerdo quedarían suspendidos a partir del 1º de octubre de 2017”, indica la carta del CEOfuncionario.

Con esta decisión, el Gobierno dio por terminado el Acuerdo para la Transición a Precios Internacionales de la Industria Hidrocarburífera Argentina que contemplaba la revisión cada tres meses y cuya fórmula emanaba de una combinación de la cotización del crudo, el precio de los biocombustibles y el tipo de cambio.

En el Consejo de las Américas, Aranguren había pronosticado el Acuerdo se caería en 2018. Según fuentes citadas por medios especializados del sector, de mantenerse vigente, la revisión de la tarifa a principios de octubre habría arrojado un salto del 6 por ciento del precio del combustible en el surtidor, un aumento políticamente inviable en vísperas de las elecciones.

No obstante, se estima que tras la liberalización de precios, la nafta podría subir entre un 7% y un 12%. La clave pasará por lo que haga YPF, la empresa estatal que controla más del 60% del mercado.