El Gobierno de Mauricio Macri y el Fondo Monetario Internacional (FMI) acordaron un empréstito de 50 mil millones de dólares en la modalidad Stand by, con una duración de 36 meses. Pero el organismo realizó una serie de sugerencias acerca de la manera en que debía comportarse el país con algunos índices para devolver el crédito en tiempo y forma.

El Ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne como el titular del Bancoi Central de la República Argentina (BCRA), Federico Sturzenegger, afirmaron en una conferencia de prensa en el Centro Cultural Kirchner (CCK) que "el plan económico a implementarse durante el programa fue presentado por Argentina y refuerza nuestro compromiso con la eliminación de los desbalances económicos que han aquejado a nuestro país por décadas".

"El plan es consistente y sostenible económica, social y políticamente, y tiene como objetivo continuar restableciendo el orden macroeconómico con dos ejes clave: convergencia más rápida al equilibrio fiscal y reducción de la inflación", señalaron.

Además, los funcionarios presentaron un punteo con los próximos pasos a seguir y cómo debería ser el comportamiento de la economía luego de esta iniciativa. Entre las principales medidas, prevé un salvaje ajuste, reducción del déficit fiscal primario, entre otras.

Las claves:

* El programa acordado es de tipo stand-by, con una duración de 36 meses, lo que implica el último año de Macri en el gobierno y nada menos que los dos primeros de quien lo suceda.

* El Gobierno insiste en afirmar que el plan fue diseñado en Argentina, aunque el solo detalle de que el país termina endeudado por casi el doble de lo que tenía pensado no parece el mejor de los programas para el futuro mediato.

* A mayor monto mayores compromisos y exigencias de parte de quien presta. El ajuste fiscal que llevará a cabo el gobierno de aquí en adelante será mucho más duro de lo que se dejó correr en los medios oficialistas.

* Una de las metas impuestas por el Fondo Monetario al Estado nacional es que en el período 2018-2021 la reducción del déficit sea del 3,1 por ciento del PBI, lo que suponen 19.300 millones de dólares. 

* La Casa Rosada busca, según sus propias palabras "asegurar una más rápida convergencia al equilibrio fiscal", por lo que "las nuevas metas de resultado fiscal primario son: -2,7% del PBI en 2018 (vs. -3,2% con las metas previas), -1,3% en 2019 (vs. -2,2% antes), equilibrio primario en 2020 (vs. -1,2% antes) y superávit de 0,5% en 2021 (vs. 0% antes)".

* Los aumentos en transporte y servicios serán más fuertes de lo que se vino prometiendo. La frase "el ajuste más doloroso ya pasó" queda en el olvido.

* Otra de las metas a cumplir se incluye una drástica baja de la inflación. La posibilidad de una nueva y un tanto más generosa paritaria antes de fin de año parece fantasía.

* Una de las herramientas que se pondrán en práctica es el tipo de cambio flotante, lo que redundaría en una menor o nula intervención del Banco Central para frenar las disparadas.

* Las metas de inflación son 17% para 2019, 13% para 2020 y 9% para 2021. Siempre partiendo de la base de que la meta real de 2018 es no menos del 25 por ciento, lo que es el doble de lo que habían anunciado a principios de año.

* El FMI exigió también que se baje a cero el financiamiento monetario del Banco Central al Tesoro. Además, se enviará al Congreso un proyecto de reforma de la Carta Orgánica del BCRA reforzando su autonomía.

* El Tesoro en este marco "se compromete" a un programa de cancelación anticipada de Letras Intransferibles para que el Banco Central pueda, con esos recursos, reducir el stock de LEBAC. 

* Según anunció el Poder Ejecutivo, el Fondo permitió que se pueda llegar a incrementar "el gasto social si el gobierno argentino lo considera necesario" con miras al seguro refuerzo que hará falta en asignaciones familiares que ya hoy resultan escasas.

* Según se anunció, la tasa de interés del préstamo del FMI será variable. Según las estimaciones oficiales, el costo del préstamo será del 1,96 por ciento aunque podría llegar al 4,96%, siempre dependiendo del tipo de pago que haga el país en cada turno de cancelación de deuda.