El expresidente brasileño Lula da Silva participa de una misa en homenaje a su esposa, que falleció el año pasado. Mientras, se definie el futuro del líder del Partido de los Trabajadores y principal candidato para quedarse con las próximas elecciones presidenciales.

Según la Justicia brasileña, Lula debe presentarse para ser detenido y empezar a cumplir una condena de 12 años, a pesar de que todavía no se encuentra firme. Lula acumula dos sentencias en contra pero falta que sea revisada por tribunales superiores.

Esta semana, la Corte Suprema brasileña rechazó un habeas corpus presentado por la defensa de Lula justamente para que el ex mandatario espere en libertad mientras todas las instancias se expiden sobre su condena sin pruebas.

Después de la ceremonia de hoy, Lula finalmente podría ser arrestado por el juez de primera instancia Sergio Moro, que lo juzgó aunque no pudo demostrar si era de Lula un departamento que se le atribuye como parte de una coima.

Tanto los analistas brasileños como internacionales, aclaran que la condena a Lula pone en riesgo al propio sistema democrático del país, ya que se trata de una investigación con pruebas muy débiles contra el principal candidato de la oposición. Según todos los sondeos, Lula ganaría las próximas elecciones presidenciales a disputarse este año. "Sin Lula, no son elecciones, es fradue", fue la consigna de los manifestantes que están apoyando masivamente al ex presidente.