Dirigentes del PT, el MST y la CUT, entre otros, afirman que el ex mandatario brasileño no se entregará a la Policía. Miles de manifestantes se encuentran en el Sindicato de Metalúrgicos en San Pablo.

El presidente de la Central Única de los Trabajadores (CUT) de Brasil, Vagner Freitas, afirmó hoy que se mantendrán al lado de Lula y dijo que éste no se entregará a la Policía Federal.

Freitas y el director ejecutivo de la CUT, Júlio Turra, participaron en una reunión con movimientos populares, en la cual se convocó a todos los militantes y trabajadores que viven en San Pablo y localidades vecinas a venir para la sede del sindicato de los Metalúrgicos, en San Bernardo del Campo, donde ya hay miles de personas.

“El centro de la resistencia es aquí”, subrayó Turra y recordó que el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva “no es un reo común, juzgado de forma común. Lula es víctima de una injusticia sin tamaño”, reseñó el diario digital Brasil 247.

Desde el Partido de los Trabajadores (PT) confirmaron a la propia publicación que el exmandatario no se entregará en la Superintendencia de la Policía Federal en la ciudad de Curitiba, como dispuso ayer el juez federal Sergio Moro al librar sorpresivamente la orden de prisión.

En caso que Lula decida entregarse lo hará en la Superintendencia de San Pablo; pero “no está descartada la posibilidad que el expresidente permanezca en el sindicato que es su cuna política haciendo que los policías tengan que ir allá a prenderlo”.

Moro ordenó al final de la tarde de ayer el encarcelamiento del exgobernante, quien deberá presentarse antes de las 17 de este viernes en la Superintendencia de la Policía Federal (PF), en Curitiba.

De acuerdo con reportes de prensa, Moro recibió sobre las 17:30 (hora local) la autorización del Tribunal Regional Federal de la Cuarta Región (TRF-4) para disponer el encierro de Lula y emitió el despacho correspondiente sobre las 17:50, apenas 20 minutos después.

El juez federal a cargo de la operación anticorrupción Lava Jato indicó que Lula podrá concurrir voluntariamente, sin ser esposado bajo ninguna circunstancia, y que permanecerá recluido en una sala especial de la PF, “en razón de la dignidad del cargo ocupado', y separado de los demás presos, sin riesgo para su integridad moral o física”.

En enero pasado el TRF-4 aumentó la condena contra el exmandatario a 12 años y un mes de cárcel y, contrariando la Constitución, dispuso además la ejecución de la pena una vez agotados los recursos en esa instancia.

La defensa de Lula solicitó un habeas corpus preventivo para evitar el encarcelamiento anticipado, pero éste fue rechazado primero por el Superior Tribunal de Justicia (STJ) y después por el Supremo Tribunal Federal (STF), que dieron luz verde así al tribunal de Porto Alegre y a Moro para decretar la prisión política del líder histórico del PT.