El presidente volvió a demostrar que todo lo que dice y promete termina no ocurriendo y, en cambio, sucede exactamente lo opuesto.

En esta oportunidad, el primer mandatario había festejado a través de su cuenta de Twitter los "incentivos" que el Estado daría al mercado automotriz con el fin de reactivar la actividad, luego del brutal derrumbe que viene sufriendo y que en abril costó una caída interanual del 8,8%.

"Trabajamos con la Asociación de Fabricantes de Automotores para promover durante junio la venta de autos 0KM. Las terminales automotrices también se comprometen a no aumentar los precios de los vehículos adheridos mientras rijan estos beneficios. También redujimos los aranceles de importaciones a más de 200 autopartes que no se producen acá, mejorando los costos locales de producción", sintetizó.

Sin embargo, horas más tarde se conoció que General Motors, paralizará la producción de su planta de Alvear, Rosario, del 15 de junio al 15 de julio, y habrá unos 2500 operarios suspendidos.

Tras los acuerdos de 2018 con el gremio de mecánicos, SMATA, que tenían vigencia hasta el último día de enero de 2019 y buscaban evitar los despidos, ahora la compañía anunció que los trabajadores percibirán el 70% de sus salarios. Además, son casi 1500 las suspensiones directos, y más de 2500 teniendo en cuenta las suspensiones del sector autopartista.

Lejos quedó el anuncio que realizó la empresa en una reunión con Mauricio Macri en 2017. Allí las autoridades de GM prometieron un desembolso de U$S 500 millones y la incorporación de más de mil empleados para esa misma planta. La situación del mercado llevó a un retroceso de la industria automotriz. 

Mauricio Macri on Twitter

Fuente: El Destape