El extitular de la Unidad Especial de Investigación del atentado a la AMIA, Carlos Cimadevilla, denunció que durante el goberno anterior "teníamos un poder político que entendía que los jueces tenían que ser jueces del poder y no de la ley".

En declaraciones ofrecidas a C5N, Cimadevilla amplió sus denuncias sobre la injerencia del Ejecutivo en la causa por la voladura de la amia y contó de que manera lo presionaron para mejorar la situación del exfiscal José Barbaccia. “Hubo actitudes del propio ministro (Germán Garavano) hostigando a las querellas”

Esto fue la continuidad de un audio de Whastapp que consta en la causa judicial donde Cimadevilla denunció una serie de irregularidades, incluyendo lo que ocurrió dos meses después de su renuncia a la Unidad como un asalto a su casa donde revisaron sus papeles de trabajo y no se robaron ningún bien.

“Todos estos actos más allá de los episodios individuales en la querella los que ponen de manifiesto es que teníamos un poder político que entendía que los jueces tenían que ser jueces del poder y no de la ley, concluyó Cimadevilla respecto al gobierno de Macri, abonando la existencia de una “mesa judicial” que tenía interferencias con los tribunales.

“Garavano decía directamente que había que pedir la absolución de los imputados en la causa AMIA” porque, según le referían “son amigos”, sostuvo Cimadevilla respecto al exMinistro que decía invocar al Presidente Macri.

También repasó el extraño hecho en su casa de la localidad chubutense de Trelew y destacó que las propias autoridades locales confirmaron que no se trató de un asalto al boleo o con características comunes, ya que no sustrajeron ningún objeto de valor.

El dirigente radical contó: "Tiempo después de dejar la Unidad, yo no estaba en casa, estaba en una zona de chacras, comiendo un asado con mis hijos, y me avisaron que habían entrado a casa".

"Cuando llegué me encontré con que había amordazado y atado la señora que trabaja en casa . No le preguntaban por bienes materiales, le preguntaban por papeles de trabajo", prosiguió.

Y concluyó: "Estuvieron alrededor de una hora trabajando en mi computadora. Esa noche vinieron a mi casa el jefe de Policía y el ministro de Seguridad. Por las características del episodio, ellos descartaron toda posibilidad de robo. De hecho no se llevaron nada, se dedicaron a revisar papeles y trabajar en mi computadora".

“La entrada a mi casa fue en abril. Yo me había ido de la unidad en febrero o marzo. La desestimación de mi denuncia fue tiempo después”, indicó el exfuncionario que resaltó que el juez Julián Ercolin jamás lo llamó para ratificarla la denuncia que había hecho contra los funcionarios del Ministerio de Justicia por su accionar alrededor de la causa AMIA tendió sospechas respecto a las verdaderas motivaciones de la desestimación exprés.