A 40 años del traspaso de Papel Prensa a los diarios Clarín, La Nación y La Razón, cuyo “precio no se ajustó al valor real” según los peritajes judiciales, la familia del ex dueño de la empresa, David Graiver, organizaciones de derechos humanos y sociales realizarán mañana un acto frente a las puertas del edificio del matutino propiedad de Ernestina Herrera de Noble.

El acto se llevará a cabo mañana a las 18 en la esquina de Tacuarí y Finochietto, en el barrio porteño de Constitución, y participarán la viuda del entonces principal accionista de Papel Prensa, Lidia Papaleo de Graiver, su hermano Osvaldo, ambos secuestrados y torturados durante la última dictadura; y Rafael Ianover, ex vicepresidente de la empresa.

También estarán el titular de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky; Jorge Thierbach, dirigente de la Federación Gráfica Bonaerense; y representantes de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y de Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas.

Allí se recordará la noche del 2 de noviembre de 1976, a poco más de siete meses del golpe cívico militar, cuando se produjo la transferencia de Papel Prensa, empresa estratégica para el control de la prensa por ser la única fábrica productora de papel en el país.

Ese día, recién llegada de México y a poco de de la muerte de su esposo David Graiver en un dudoso accidente aéreo a bordo de un avión privado, Papaleo firmó un "acuerdo" con Clarín y La Nación, a través de la sociedad FAPEL, en las oficinas del diario fundado por Bartolomé Mitre.

"Quiero que sepan que no pueden vender Papel Prensa ni a judíos ni a extranjeros", le había advertido el entonces representante legal de La Nación, Manrique Segovia, a Lidia Papaleo, entre otras presiones que recibió, según consta en el expediente judicial.

La venta se terminó de firmar el 9 de marzo de 1977, mientras su suegro secuestrado la llamó estando en cautiverio para pedirle que finalice la operación, que se consumó en 8,3 millones de dólares por toda la empresa, casi el importe de lo que valía sólo la máquina más importante de la fábrica instalada en San Pedro.

Cinco días más tarde, la viuda de Graiver fue secuestrada, interrogada y torturada por el genocida Ramón Camps, a lo que luego le siguieron los demás integrantes de la familia Graiver y los colaboradores más cercanos, quienes fueron trasladados a los ex centros clandestinos Pozo de Banfield y Puesto Vasco.

Poco tiempo más tarde, el 27 de septiembre de 1978, Jorge Rafael Videla, Ernestina Herrera de Noble, Héctor Magnetto y Bartolomé Mitre inauguraron la nueva planta de Papel Prensa, mientras Lidia Papaleo y parte de la familia Graiver estaban detenidos ilegalmente.

En 2010, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación se presentó como querellante y denunció a Héctor Magnetto, Ernestina Herrera de Noble, de Clarín, y a Bartolomé Mitre, de La Nación, entre otros, por la "venta irregular de Papel Prensa a precio vil y bajo delitos de lesa humanidad".

La causa está a cargo del juez Julián Ercolini, quien a lo largo de estos años denegó el pedido de indagatoria de las querellas y la fiscalía a los principales directivos y guió la investigación para determinar si la venta se ajustó al precio real.

Así, en agosto de este año se conoció un informe efectuado por peritos y tasadores de la Corte Suprema de Justicia que señaló que "en ningún caso, sea cual sea el método valuatorio escogido, el precio pactado en el contrato del 2 de noviembre de 1976 se ajustó al valor real de las acciones" al señalar que la suma acordada resultó "entre 40 y 80 por ciento menores al valor".

Después de ese informe y a seis años de iniciada la investigación, las querellas reiteraron el pedido para que sean indagados Bartolomé Mitre, Ernestina de Noble y Héctor Magnetto, entre otros.