El amigo de la infancia y consejero del Presidente de la Nación, Nicolás Caputo, se benefició con el otorgamiento millonario para una obra, a pesar de haber presentado la propuesta más elevada.  Aunque ya estaba comenzada y adjudicada, la publicación tardó cinco meses, generando malestar en el ministerio de Agroindustria.

La obra en cuestión es la cuarta etapa de construcción y equipamiento del Laboratorio del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) en la localidad bonaerense de Martínez, que se viene construyendo desde la gestión de Julián Domínguez al frente de la cartera agrícola. El financiamiento es compartido entre el Gobierno Nacional, que aporta un 25 por ciento de los fondos, y el Banco Mundial, que pone el 75 restante.

El llamado a licitación se produjo en noviembre de 2016, y se presentaron dos oferentes, Conorvial SA, la empresa de los hermanos Casanegra, y Caputo SA, de Nicolás Caputo. La propuesta de la primera fue de algo más de 134 millones de pesos, mientras que la firma del amigo del presidente Macri fue de más de 150.

Para adjudicar la obra a la propuesta de Caputo y dejar afuera a Conorvial, según consta en el aviso de adjudicación al que accedió Letra P, se esgrimieron razones como que no empresa de los Casanegra no tenía experiencia en este tipo de obras, pese a que la propuesta era un 10 por ciento más económica que la ganadora.

Todo el proceso licitatorio estuvo bajo la órbita de la Unidad para el Cambio Rural (UCAR) del ministerio de Agroindustria, que maneja el radical mendocino Alejandro Gennari, que depende directamente de la unidad ministro de la cartera agrícola y lleva a cabo la licitación y ejecución de los programas con financiamiento externo para el agro.

La adjudicación de la obra a Caputo fue aprobada en febrero de 2016 por la Unidad para el Cambio Rural (UCAR), pero recién fue comunicada al público en octubre a través de la web del organismo, demora que motivó algunos llamados de atención tanto en el personal de la UCAR como en el Banco Mundial, que aporta el 75 por ciento del financiamiento y tiene procesos de control rigurosos sobre las obras que se hacen con sus aportes.

Inclusive, la combinación de la demora en la publicación y en el inicio de los trabajos, que comenzaron en septiembre cuando la obra fue adjudicada en febrero y ya contaba con los fondos para comenzar, llevaron a que las autoridades del Banco Mundial llegaran a evaluar retirar el financiamiento para el proyecto, lo que finalmente fue descartado.

Hoy por hoy, el proyecto, que tiene un plazo de 10 meses, tiene un avance del 2,73 por ciento, con un acta de inicio del 13 de septiembre de este año, por lo que se inauguraría a fines del año próximo.