El presidente Mauricio Macri decidió no participar del timbreo que hoy realizaron los principales dirigentes de Cambiemos en diferentes ciudades del país. En Buenos Aires, el protagonismo lo tomó María Eugenia Vidal, la figura con mejor imagen positiva del oficialismo.

En otras oportunidades, Macri acompañó a sus funcionarios en las recorridas, muchas veces en el Gran Buenos Aires. Sin embargo, el mandatario sabe que se encuentra en el peor momento en lo que hace a la desaprobación de su gestión. Todavía se recuerda lo vacía que estuvo la Plaza Congreso cuando el presidente habló ante el Parlamento el 1 de marzo pasado. Increíblemente, Macri debió saludar a una plaza sin gente.

Todas las encuestas muestras que la imagen no deja de caer desde diciembre del año pasado, cuando el Gobierno impuso por la fuerza el ajuste sobre los jubilados. Por primera vez en poco más de dos años, la mayoría de los argentinos es pesimista por su futuro personal y el del país.

Además, esta semana la economía nacional acumuló los problemas que se viene profundizando desde 2016. Esto es: deuda creciente, inflación, déficit comercial y fiscal, aumento del dólar. En diciembre la moneda extranjera estaba en 17,50 pesos; hoy, llegó a $ 20,50. La incertidumbre económica generó rumores políticos: se especula con las salidas de Nicolas Dujovne del ministerio de Hacienda y de Federico Sturzenegger del Banco Central.

Con ese horizonte negativo, Cambiemos decidió salir a la calle para recuperar el vínculo con sus votantes. La estrategia consiste en mostrar a Vidal, quien sigue teniendo los mejores niveles de aprobación, y ocultar a Macri.