En conferencia, el presidente Mauricio Macri presentó un decreto para prohibir que los ministros contrataran a familiares. Lo hizo a todo trapo: como una lucha contra el nepotismo y en favor de la transparencia en el Estado. Sin embargo, varios días después de la publicación del DNU 93/2018 la historia va a contramano del relato oficialista.

Según público el portal macrista La Nación, solo 12 parientes de ministros renunciaron de sus puestos. Mientras, hay más de 30 que siguen en funciones y no dejarían sus lugares.

Algunos casos son llamativas. Dos parientes de Rogelio Frigerio (una hermana y un tío) seguirán en funciones. En el caso de Carolina Stanley, una prima también continuará porque el decreto no los incluyó. Algo parecido pasó en Olavarría, provincia de Buenos Aires, donde el intendente macrista local replicó el DNU del Gobierno nacional y salvó a tres primos.

En el caso de Stanley hay otra trampa: su pareja es Federico Salvai, que trabaja en Buenos Aires, bajo las órdenes de María Eugenia Vidal. Salvai no renunciará aunque PBA haya sacado su propio decreto anti nepotismo. ¿Por qué? Porque tanto la iniciativa nacional como la provincial no afectan a trabajadores de otras jurisdicciones. Es decir: un ministro podría tener 50 familiares pero eso no sería un problema si se desempeñan en otra jurisdicción a la propia. Insólito.

Otro caso increíble es el de Laura Alonso, que está al frente, nada menos, de la Oficina Anticorrupción, que debe controlar la aplicación del decreto. Alonso puso a su hermana en la secretaria general de Presidencia y no está claro cuáles son sus funciones. Sin embargo, no renunciará porque el decreto no incluye a la titular de la OA. Otro papelón.