La famosa empresa de productos lácteos está prácticamente quebrada y no logra superar una crisis que en 2016 le generó pérdidas por 2.421 millones. Las acciones y búsquedas para evitar el fin de la cooperativa, mientras que el Gobierno apuesta al concurso de acreedores para negarle planes de salvataje.

La conjunción de un mercado interno recesivo y la pérdida de producción por inundaciones, entre otras, llevaron a la empresa a una desesperada búsqueda de un socio externo.

A fines de 2016 la empresa había cursado un comunicado a la Comisión Nacional de Valores explicando que "la difícil situación de la lechería afectó la capacidad productiva y desempeño económico" y había prometido comunicar en breve una serie de "resoluciones adoptadas para dar una solución definitiva" a su crisis.

Sin embargo, pasado el primer mes del nuevo año, y luego de haber cerrado en junio de 2016 un balance anual con pérdidas por $2.421 millones, con un crecimiento exponencial respecto de los quebrantos de $447 millones en 2015, y $263 millones en 2014, no se advierten señales que posibiliten advertir una solución inmediata a una crisis que no es nueva.

La “posible solución” que barajan los socios de SanCor apuestan a conseguir un socio que inyecte fondos para mantener las unidades de negocios y revertir el patrimonio neto negativo.

Desde el Gobierno, el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, mantiene su postura de que la empresa vaya a concurso de acreedores y negarle planes de salvataje.

En rigor, el funcionario macrista considera que lo que hizo el kirchnerismo al facilitarle fenomenales negocios de exportación de leche en polvo con Venezuela -de 2007 a 2013- fueron simplemente parches que no sirvieron para nada.

Por tal motivo, ahora las esperanzas de los socios de SanCor están puestas en el nuevo presidente del Banco Nación, Javier González Fraga, quien ya trabaja en diferentes líneas de financiamiento para la lechería (su especialidad).

Asimismo, en la empresa también confían que Macri pueda abrir las exportaciones de leche en polvo a Brasil en el marco de la gira comercial dado que actualmente rige un cupo que limita los envíos de este producto al principal socio del Mercosur.

Para tener una idea, el año pasado Brasil importó apenas 48.941 toneladas de leche en polvo argentina por un valor de u$s 124 millones, al tiempo que las compras a Uruguay fueron por un total de 101.693 toneladas por u$s 335 millones (más del doble).

En este contexto, este martes SanCor recibió duras críticas por parte de Confederaciones Rurales (CRA): la entidad acusó a la firma de ser complaciente ante el pedido del gremio de la industria láctea (ATILRA) que reclama un aumento salarial del 49%.

"ATILRA se empecina en exigir aumentos irracionales que terminarán afectando nuevamente al productor en uno de los peores años de la historia de la industria láctea con la complacencia de SanCor", apuntó la entidad que preside Dardo Chiesa.