(por Ignacio Cantala) La reunión del Presidente con sus principales colaboradores en Chapadmalal comenzó a dar sus primeras noticias. Seguramante con el transcurso de los días la información seguirá fluyendo, pues si hay algo que obsesiona a los políticos macristas es mantener una buena vinculación con el periodismo.

En el retiro de Chapadmalal se habló mucho de gestión y el mensaje del presidente fue de no bajar los brazos, de seguir creyendo en la idea del cambio. El presidente es conciente del enorme desgaste que sufrio su gobierno durante este primer año debido al tarifazo, la devaluación, la inflación, los despidos y la caída de salarios. También sabe que muchos de sus ministros deambulan apesadumbrados por sus despachos pues desconocen la estrategia del rumbo asumido. El vaivén de idas y vueltas coyunturales desconcierta a más de uno y termina paralizando sus propias gestiones. Prefieren la inacción al error.

La política se coló durante todas las charlas, aunque Marcos Peña insistía con que se trataba de una reunión técnica y de gestión.

La discusión sobre las candidaturas del año próximo y el futuro del gobierno a partir de las elecciones de medio termino dominaron gran parte de las charlas entre los funcionarios, no así con el presidente.

En ese terreno, hay varios elementos que permiten conjeturar que una Ministra avanza a paso firme como candidata para la Provincia de Buenos Aires.

Carolina Stanley, Ministra de Desarrollo Social de la Nación, está subiendo en la consideración del presidente y su entorno para encabezar la lista de diputados nacionales o senadores por Buenos Aires.

Destacan en ella varias aptitudes. En primer lugar, su capacidad para domesticar a las organizaciones sociales durante todo el año y fundamentalmente en el marco de la discusión por la Emegerncia Social donde aceptaron un tercio de lo que pedían a condición de no protagonizar conflictos durante tres años. En segundo lugar, su calidez humana, su cercanía con la gente, algo poco frecuente en el gabinete nacional. Por último, su condición de mujer .

Es conocida la utilización que hace el PRO de las mujeres para las campañas electorales, con Michetti como caso paradigmatico. La saga continuó con Vidal pero su victoria sorpresiva cambio la perspectiva de quienes la mandaban a una derrota segura. Parece ser el turno de Stanley.

El PRO no escapa al resto del universo político en cuanto a la menor participación de mujeres en sus estructuras, aunque la foto del encuentro de Chapadmalal es demasiado elocuente.

En esa imagen, Stanley aparece junto al presidente, lo que motivó que algunos colegas del gabinete le dijeran que ahí estaba el primer afiche de la campaña. Como se sabe, toda broma encierra algo de verdad.

Pero además del encuentro de Chapadmalal se están sucediendo una serie de hechos en el Ministerio de Desarrollo Social que comanda Stanley que hacen mas factible la idea de su candidatura.

En primer lugar, se está librando una batalla silenciosa por la sucesión protagonizada por dos secretarios de estado : Castelli , virtual viceministro y Pedrini a cargo de todo el engranaje territorial.

En segundo termino, la salida de la actual Secretaria de Economía Social, Paula Perez Marquina, histórica mujer del entorno de la ministra, que dejaría su lugar a Matías Kelly, responsable del Programa Argentina Trabaja.

En efecto, de sancionarse la Emergencia Social, la orgánica del Ministerio se modificará. Se habla de la creación de cuatro subsecretarias donde tendrían incluso lugares reservados militantes del Movimiento Evita, mas conocido en el Ministerio como Movimiento Carolina .

Stanley quiere dejar el ministerio ordenado ante una eventual campaña. Sabe que no es posible encarar ese desafío sin tener su propia casa ordenada y prolija.

El último dato de Chapadmalal fueron las sugestivas caminatas de Macri con Stanley por los jardines con vista al mar de la residencia presidencial dónde veranearon Peron y Evita.

El presidente y la ministra se conocen desde hace muchos años y dicen ser amigos íntimos. Sin embargo, los que conocen a Macri saben que en esa fórmula hay uno de sus componentes que para él no existe ni en la política ni en los negocios: la amistad.