Unos meses atrás el periodista Marcelo Bonelli indicaba en una columna de su blog que Macri buscaba “reducir la nómina de empleados del Estado en organismos públicos que él ve engordados por trabajadores que cobran mucho”.

Bárbara Bonelli, la menor, es tal vez la más conocida en el mundillo de la política. Fue candidata a legisladora porteña por Evolución, secundando al dócil “opositor” Martín Lousteau, mientras trabajaba como secretaria parlamentaria del bloque Suma Más en la Legislatura y que supo “colaborar” con 50.000 pesos en efectivo en la campaña del partido.

La hija mayor, la fotógrafa María Sol Bonelli, es quien en uno de los últimos listados del personal de la Secretaría Legal y Técnica del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (que publican a cuentagotas) figura con un contrato en el área de Servicios de Medios de Comunicación con un sueldo de 20.000 pesos.

Y por último, la del medio, Samanta Bonelli, que fue nombrada este año, por el ministro Finocchiaro, como Directora Nacional de Evaluación de la Calidad y Equidad Educativa en el Ministerio de Educación, con un cargo Nivel A Grado 0, con Función Ejecutiva Nivel I, por el cual todos los meses recibe poco más de 11 veces una jubilación mínima: $100.657,41

Fuente: Noticias en Red