El gremio decretó un “estado de alerta” ante la gran cantidad de cierres de fábricas y un masivo cese del personal. Critican la apertura indiscriminada de importaciones que afecta la actividad del sector local.

La Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina (UTICRA) se declaró en estado de alerta y movilización por la “grave situación” que atraviesa el sector con ola de despidos y cierre de fábricas.

Por medio de un comunicado, el sindicato señaló que “se ha producido una gran cantidad de cierres de medianos y pequeños establecimientos fabriles, una masiva reducción del personal en las plantas industriales y como consecuencia de ello, la pérdida de 6 mil puestos de trabajo en el sector”.

La crisis en la que se encuentra inmersa la industria del calzado se debe principalmente al incremento de los productos manufacturados que llegan desde el exterior. Según detallaron desde UTICRA, hubo una suba del 52 por ciento en las importaciones durante los últimos dos años.

A principios de este año, representantes del gremio le solicitaron al Ministro de Trabajo, Jorge Triaca y a su par de Producción, Francisco Cabrera, la suspensión de las importaciones de calzada por el término de 180 días. El reclamo del sector no tuvo respuesta por parte de las autoridades del gobierno nacional.

“El incremento de las importaciones ha sido tan exponencial que se batieron que se batieron todos los récords durante el año 2017, según datos oficiales del INDEC, con 34.603.032 pares de calzado traídos desde el exterior, lo que significó un 25.93% de aumento en relación con igual período del año anterior” subrayaron desde UTRICA.

Las políticas económicas del gobierno afectan directamente al desarrollo de distintas localidades bonaerenses. Un caso emblemático se da en el distrito de Coronel Suárez, ubicado en el sur de la Provincia. Allí, la firma Dass avanzó con 600 retiros voluntarios durante el 2017 y el despido de 140 operarios en lo que va de este año.

Ante la grave situación, el Concejo Deliberante local declaró en febrero de este año la Emergencia Laboral en la industria del calzado por los despidos masivos en la fábrica, uno de los motores más importantes de la economía local que viene siendo afectado por la apertura indiscriminada de importaciones y la caída de ventas en el mercado interno. “Dass es el alma de Suárez, si la fábrica no trabaja nos morimos de hambre” relató en ese entonces, ante el portal “La Brújula 24”, Adriana Barrionuevo, una de las trabajadoras.