El cacerolazo convocado por las redes sociales terminó tomando fuerza pasadas las ocho de la noche en distintos barrios de la Capital y el Conurbano, donde la gente salió a protestar pese a la molesta llovizna.

Bocinazos, gente con cacerolas y carteles sobre todo contra el tarifazo, Macri y el ministro de Energía, Juan José Aranguren.

La movilización también se expandió a ciudades del interior del país como Mendoza, La Plata, Bariloche y Córdoba, entre otras.

En distintos barrios de la Capital se realizan concentraciones como en el Obelisco, Congreso, en Acoyte y Rivadavia y Scalabrini Ortiz y Córdoba.

Se trató de concentraciones importantes, y réplicas en centenares de esquinas con grupos de gente golpeando cacerolas y alzando carteles en repudio al tarifazo, tema excluyente de la protesta.

El lugar más concurrido fue el obelisco, donde a las 18 se concentraron agrupaciones de izquierda como el Partido Obrero, el MST, el Nuevo Más, y también movimiento sociales como el Frente Darío Santillán y la Tendencia Piquetera Revolucionaria.

Montaron carpas y hasta un muñeco de un metro y medio de alto de papel maché que sostenía un cartel que rezaba "Macri, pará la mano". Poco a poco fueron llegando familias con implementos de cocina para hacer sonar.

Por caso, en el Congreso la manifestación se redujo a la calle Entre Ríos, frente a la fachada del palacio, pero las cacerolas sonaban por cada esquina de Callao, en dirección a Recoleta.

En Corrientes y Callo otro grupo cortó la calle, pero no caminó hacia al Congreso. En algunas esquinas había señoras golpear sus cacerolas en soledad y bajo en lluvia, sin ninguna intención de buscar aliados.

"Aranguren renunciá"; "No al tarifazo", fueron las principales consignas, aunque hubo otras con más ingenio, como "Tarifazo suspendido. ¡Sí se puede!" o "Macri no hay estufa que caliente el frío de tu corazón".

En la tradicional esquina de San Juan y Boedo los manifestantes llegaron en pequeños grupos a las 18 con pancartas contra la política energética del Gobierno nacional.

"Me dicen que te vas, te vas, te vas"... se leía en un cartel pegado en una de las esquinas, justo a la salida de la estación del Subte D, en el cual estaba retratado el Ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren.

Como en los peores momentos del kirchnerismo, se movilizó gente para protestar frente a la Quinta de Olivos, donde está el presidente Macri. Y hay cortes en la Panamericana con quema de neumáticos.

Se trata de la primer protesta espontánea de la sociedad contra el gobierno de Mauricio Macri y confirma el alto costo político que paga el Gobierno por el mal diseñado y peor anunciado aumento del gas.