El propio Marcos Peña tuvo que salir a aclarar que desde Cambiemos creían que el tema estaba aclarado en su momento. El pasado menemista persigue a Jorge Faurie.

La pregunta llegó sobre el final. El jefe de gabinete, Marcos Peña, se disponía a cerrar la conferencia de prensa tras el anuncio de la salida de Susana Malcorra y la llegada de Jorge Faurie para reemplazarla al frente de la Cancillería. Pero faltaba una pregunta más de un periodista: "Quería saber si estaban al tanto de una denuncia de la Oficina Anticorrupción (OA) contra el flamante canciller hace unos años por tener una sociedad con Ramón Hernández que era secretario privado de Carlos Saúl Menem y no había declarado en su DDJJ esa Sociedad".

La consulta pareció no sorprender a Peña, que evidentemente tenía lista la respuesta: "Sabíamos el tema, creemos que fue aclarado en su momento", se limitó a responder.

¿De qué se trata el caso? En septiembre de 2002, la Oficina Anticorrupción (OA) denunció a Faurie, por entonces vicecanciller y embajador designado en Portugal, por haber omitido consignar en su declaración jurada una sociedad que compartía con Ramón Hernández.

Faurie era socio del secretario privado de Menem en la empresa Costes SRL, inscripta en la Inspección General de Justicia y que había suspendido un proyecto para abrir un restaurante mexicano en el salón Tattersall del Hipódromo de Palermo.

El dato había llamado la atención porque, en noviembre de 1999, cuando se desempeñaba como director de Ceremonial, el ahora Canciller le renovó por cinco años el pasaporte diplomático de Hernández, que no lo devolvió aunque los funcionarios políticos pierden ese derecho cuando dejan su cargo.

La empresa había sido constituida en diciembre de 1999 y obtuvo la personería el 19 de enero de 2000. Por eso, según dispone la ley 25.188 (de Etica Pública), el funcionario debía declararla. Pero no lo hizo. En su momento el ahora canciller presentó un descargo y aseguró que no declaró la sociedad porque creía que no debía hacerlo "debido a que efectuó aportes en efectivo, fuera del inicialmente hecho para conformar el capital social, y a que el proyecto se desactivó y no generó ganancias ni otros ingresos".

"No tengo ningún inconveniente en presentarme ante la Justicia todas las veces que sea necesario para aclarar este tema", aseguró Faurie. Hoy, 15 años después, esa empresa no declarada vuelve a ser un dolor de cabeza.