NOTA EXTRAÍDA DE NOVA CHACO

Sospechosamente, Elisa Carrió se tomó demasiado bien la retirada del ministro nacional de Hacienda y Finanzas. No sólo evitó sus típicas declaraciones polemistas sino que hasta llamó al presidente Mauricio Macri para decirle que tanto el despido de Alfonso Prat Gay como las designaciones de Luis Caputo y Nicolás Dujovne, eran buenas decisiones.

Nadie esperaba que la líder de la Coalición Cívica le soltara la mano a quien fuera diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires (2009-2013) integrando el bloque Acuerdo Cívico y Social (ACyS).

Según dispararon desde El Dato Clave, si “Lilita” no alzó su voz como ocurriera con los tres funcionarios del Ministerio de Energía y Minería, fue por causas mayores ligadas “al narcotráfico, a su hijo y a la mismísima DEA”.

Amistades peligrosas

Enrique Santos, retoño de la dirigente chaqueña, vive en Guadalajara y tiene onerosas cuentas pendientes con la Justicia mexicana.

Estuvo preso en la Argentina allá por los 90, luego de que lo descubrieran traficando 25 kilos de cocaína de máxima pureza. Como su madre acababa de asumir una banca en Diputados Nacionales, usó sus contactos con el Superior Tribunal de Justicia del Chaco, sacó al pibe de la cárcel, y lo mandó a estudiar “artes escénicas” a Londres.

“Ahora, Santos volvió a tener problemas con la Justicia, pero ya en México: lo acusan de ser uno de los cabecillas de la nueva generación en el sanguinario y millonario cartel de Jalisco”, sostienen desde el blog de noticias.

Tras hacer migas con un sobrino de Luis Valencia, cabeza del cartel Milenio, cuando éste se dividió en dos, una de las fracciones (Jalisco Nueva Generación) se convirtió en el brazo armado del cartel Sinaloa para exterminar a Los Zetas de Veracruz.

En este contexto, no sólo la Justicia mexicana sino también la DEA (Administración para el Control de Drogas de los Estados Unidos) tienen a Enrique Santos en la mira por envíos decomisados de droga al país del norte, desde Guadalajara: “No sólo hay venta de drogas ilegales, también hay procesos abiertos por lavado de dinero por varios cientos de millones de dólares”.

La preocupación de Carrió por su hijo es tan grande que hasta habría aceptado el pedido de Macri para dejar de atacar a Gustavo Arribas y Silvia Majdalani, elegidos por el Presidente para encabezar la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) objetivos favoritos que la chaqueña tuvo que abandonar.

Ahora, la AFI estaría gestionando con su par mexicano, el denominado Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) para que se frenen los procesos judiciales contra Enrique Santos, situación que tiene a la máxima denunciadora serial amordazada.